Sobre cifras y texturas armónicas. De Monteverdi a Bill Evans.

Como ya sabes, hasta la Edad Media la música era básicamente monódica. A partir del siglo XI empezó a proliferar la textura polifónica, principalmente en la música religiosa. En el Renacimiento vimos cómo conviven dos tipos principales de polifonías:

.

1 La polifonía imitativa, en la que las voces avanzan independientemente, apareciendo las mismas melodías en las distintas voces. El ritmo de cada una de las melodías solía ser diferente.

.

Josquin Desprez – Misa Pange lingua – Kyrie 

.

2 La homofonía u homorritmia, llamada así porque todas las voces o melodías llevan el mismo ritmo, aunque con diferentes notas. Esta textura era muy frecuente en los corales protestantes y en mucha de la música que encontramos en los cancioneros de nuestro país, como el cancionero de Palacio o el cancionero de Medinaceli.

.

Lucas Osiander – Coral “Christum wir sollen loben schon” (ve directamente al minuto 1:13)

.

Juan del Enzina – Señora de hermosura

.

En ambas texturas polifónicas, todas las voces se consideran igual de importantes, si bien en la homofónica suele predominar la voz superior. Ya a finales del renacimiento, el avance de la música instrumental hace que muchas de estas melodías fueran interpretadas por instrumentos, suprimiendo así la mayoría de las voces. A menudo quedaba un sólo cantante acompañado de instrumentos. También se puso de moda un tipo de canción que trataba de imitar la música griega y romana. Ésta constaba de una voz solista acompañada de un instrumento de cuerda, pero de esto ya hablaremos cuando abordemos el nacimiento de la ópera…

Todos estos cambios en la música renacentista provocarían la llegada del nuevo estilo barroco, en el que predomina una “nueva monodia” conocida como monodía acompañada o también melodía acompañada. Esta será la textura armónica predominante hasta nuestros días. En esta textura tenemos una melodía principal interpretada por la voz o un instrumento solista, y un acompañamiento instrumental que queda en segundo plano.

El bajo contínuo

En el Barroco, este acompañamiento instrumental se conoce como bajo continuo y es una de las principales características de la época. Nace y muere con el estilo. El bajo continuo consiste en una melodía grave interpretada por uno o varios instrumentos que da soporte a la melodía principal y, como su nombre indica, suena en todo momento, desde el principio al final de las piezas. A menudo, la melodía del bajo continuo lleva unos números que indican los acordes que podrían acompañar a esa nota en concreto, es decir, una especie de tablatura que ayuda al intérprete del bajo continuo a improvisar su acompañamiento. Estos números se conocen como bajo cifrado, y solo pueden ser interpretados por los instrumentos polifónicos (principalmente los de tecla como el clave o el órgano, o los de cuerda pulsada como el laúd, la tiorba, el arpa, etc.). El compositor sólo escribía la melodía del bajo con el cifrado lo que permitía al intérprete un alto grado de improvisación y variación: una misma obra tocada por diferentes intérpretes sonaba siempre de manera distinta. Aun así, y dentro de esta enorme libertad, la manera de desarrollar el continuo y de adornar las melodías principales no es caprichosa sino que está recogido en los tratados de la época (los giros melódicos, los saltos permitidos y prohibidos, etc.) Además, estas prácticas son cambiantes, con adornos y maneras de realizar el continuo diferentes en función del país y  el momento del barroco en el que estamos.

1
2
3
1

Melodía del bajo interpretada por algún instrumento melódico grave.

2

Cifrado que indica los acordes que hay que interpretar sobre la melodía del bajo.

3

Acordes que representan una alternativa de interpretación a ese cifrado. Aunque aquí aparezcan escritos, en las partituras barrocas se improvisaban, y por tanto, no aparecían en la partitura.

Vamos a escuchar ahora uno de los madrigales más conocidos de Claudio Monteverdi, Sí dolce è’l tormento. Monteverdi, compositor fundamental del que hablaremos en breve, sólo escribió las melodías de la voz y el bajo cifrado. Todo lo demás lo ponen los intérpretes y, por tanto, ¡no hay dos versiones iguales!

En este primer ejemplo, el cantante tiene la voz principal, el violonchelo hace la melodía grave del bajo y el laud completa el continuo haciendo los acordes que le indica el cifrado:

.

Sí dolce è’l tormento (Voices of music, Thomas Cooley)

.

La siguiente versión, de Philippe Jaroussky con el Ensemble L´Arpeggiata de Cristina Pluhar, me parece difícil de superar… En esta ocasión, los intérpretes utilizan una plantilla más amplia instrumentos, incluidos un címbalo húngaro o un cornetto. En esta ocasión las tiorbas (semejantes al laúd pero de mayor tamaño) y el laúd  hacen los acordes del cifrado mientras el violone lleva la melodía grave del bajo. El violín y el cornetto dialogan con el cantante de una manera magistral. Observa como tanto los instrumentos como el cantante improvisan sobre la melodía, adornándola y embelleciéndola. Disfruten…

.

Sí dolce è’l tormento (Philippe Jaroussky / Ensemble L´Arpeggiata)

.

La nueva monodia, en la que se deja tanta libertad a los intérpretes representa la concreción del ideal humanista en una forma de expresión musical. Como sabes, el Humanismo fue un movimiento intelectual, filosófico y cultural que surge en el Renacimiento y pone al hombre en el centro de todas las cosas. El nuevo estilo se aleja de las normas rígidas del pasado y le da al hombre las herramientas necesarias para expresar con libertad sus emociones:

.

Caccini – “Amarilli mia bella” 

.

El estilo antiguo, aquel que llevaron a su cima los polifonistas renacentistas, no desapareció de un día para otro durante la era barroca sino que fue replegándose de forma progresiva en el ámbito religioso y en algunas formas instrumentales como la fuga, pero eso lo abordaremos en artículos posteriores.

De la cifra al acorde…

La idea de representar los acordes con cifras no se acabó en el barroco. De hecho, los acordes de la música popular de hoy se siguen representando con letras y cifras. Aprovecho aquí para contaros que en todos los países no se utiliza la misma notación. Los anglosajones utilizan una notación con base alfabética que representa los sonidos con letras. Añadiéndole cifras y símbolos a las letras se obtienen todos los acordes. Ésta sería la tabla de equivalencias con las notas que ya conoces:

¡Muchos de los ideales de los primeros músicos barrocos los encontramos en el jazz! El jazz es la expresión musical de la libertad. Los músicos de jazz cuentan con una secuencia armónica, una ruleta de acordes escritos con notación americana. ¡A partir de aquí, todo es improvisación y creatividad! El bajo y el piano de la siguiente audición bien podrían llamarse ¡continuo jazzístico! ;-)

.

Esperanza Spalding – “I Know You Know / Smile Like That”

.

En el siguiente ejemplo puedes ver como sobre la melodía aparecen los distintos acordes cifrados. Lo que está haciendo el pianista es una versión de esos acordes:

Sin embargo, la misma melodía puede ser interpretada y armonizada de muchas formas (Autumn Leaves es uno de los clásicos de jazz más conocidos). Os dejo algunas versiones. ¿Con cuál te quedas tú? ;-)

.

Oscar Peterson.

.

Chet Baker

.

Stan Getz