¡Comienza el Año Chopin!

Chopin por Sciammarella

El 1 de Marzo comenzarán los fuegos artificiales para todos los músicos en general y los pianistas en particular: el año Chopin. Ese día se cumplirán 200 años del nacimiento en Zelazowa Wola (Polonia) de una de las figuras más importantes de la historia de la música, Frederic Chopin. Hoy leí un artículo en el diario El Pais acerca de esta efeméride que me gustó mucho. Os dejo por aquí algunos fragmentos…

Débil y melancólico, enfermizo, un tanto solitario y frustrado, Federico Chopin no debió ser consciente en su corta vida -39 años- de su paso decisivo y revolucionario por la música. Ahora, cuando el primero de marzo se cumplan 200 años de su nacimiento en Zelazowa Wola (Polonia), su estela crece. No dedicó apenas inspiración para otra cosa que no fuera el piano. Pero su búsqueda de nuevas formas, su arrebato romántico y visionario para ensanchar todos los lenguajes del instrumento más completo que existe fue increíblemente fructífera. Hoy es el rey del piano y su mayor profeta. La vigencia de Chopin en este segundo centenario es unánime y absoluta.

No llamaba la atención por su encanto o el sex appeal que tenían otros coetáneos como Franz Liszt, provocador del delirio en escena y precursor del auténtico fenómeno fan contemporáneo. Era peor intérprete que él, pero fue mejor compositor, más ambicioso. El físico le influía en ciertos complejos y refrenaba su timidez. Un permanente aspecto pálido y sus apenas 50 kilos no le proporcionaban el atractivo de su más famoso oponente, con quien se enfrentaba a veces en duelos extenuantes.

Triste y un tanto desesperado, pero también tozudo y genial, Chopin dedicó su vida a indagar en la grandeza de un instrumento para el que casi todo estaba por escribir. Pero su paso por este mundo marcó definitivamente el desarrollo posterior del arte del piano. Él bebió de las referencias anteriores que abrieron caminos fundamentales: de Scartlatti y Bach -aunque éste no escribió para piano y llegó a despreciarlo como nuevo instrumento en vida- en el barroco; a Mozart, Beethoven y Schubert después, el teclado llega a Chopin como un artefacto estimulante en el que se abren mil maneras de indagar.

“Después de su huella ya no puedes esquivarlo”, comenta Javier Perianes, pianista que se encuentra estos días preparando el Concierto número uno junto a su maestro Daniel Barenboim.[…] “Es la desnudez, completamente transparente”. Según Rosa Torres-Pardo, “Chopin se impone”. En todas las edades de un pianista, en los jóvenes y los maduros. “En los jóvenes porque se presta a la pasión, la emoción y el descontrol y en los maduros porque, justo para evitar lo otro, se busca el equilibrio como un reto”. […]

El influjo en los jóvenes es constante. El pianista chino Lang Lang lo reconoce a sus 28 años. “Cuando era adolescente quise incorporar todo su repertorio. No llegué a hacerlo, pero aprendí mucho con él”, comenta desde Viena el intérprete que este año ha participado en la película Chopin project. “Ese romanticismo, la melodía, el estado de ánimo, te ayuda a crecer”. Para Lang Lang, la gran huella de Chopin se notó en la espectacularidad. “Tocar el piano pasó a ser como ir a la ópera. El público multiplicaba sus emociones con sus piezas. Pasaba de la melancolía a la rabia, aunque sin llegar a ser violento en algunos Estudios o en varios Preludios. Fue un auténtico revolucionario del piano”.

Un rompedor de esquemas que aprovechaba, precisamente por saberse imperfecto, las habilidades de su cuerpo. No estuvo dotado de buena salud para la vida. Le persiguió constantemente la tuberculosis. La contrajo de niño y le mató sin haber cumplido 40. Pero supo que poseía un tesoro en las manos. […]La sabiduría de quien debe sobrevivir y hacer del defecto virtud adornó a Chopin. Su voluntad de superación, su sensibilidad y unas manos capaces de llegar con la fantasía de su mente a las nuevas formas musicales que ideaba en la cabeza y debía desarrollar sobre el teclado le convirtieron en un Mesías del piano. Dice Lang Lang: “Con él, el teclado se convirtió en algo menos asociado a la percusión y más cercano a la cuerda y al viento de una orquesta”. Él lo convirtió en el instrumento total.

JESÚS RUIZ MANTILLA – Madrid – 01/03/2010 – DIARIO EL PAÍS